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Recuerdos: podemos obtenerlos gracias a la comida.

Diona

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Soy Psicóloga, Psicoterapeuta y especialista en Hipnosis Ericksoniana. Mi objetivo principal es ayudar a las familias y personas a superar los problemas del "día a día". "Todos tenemos los recursos internos que necesitamos para salir adelante" at Magrana Psicología
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¿ Lo haces tú?  ¿Comer para los recuerdos? ¿Te has tomado ese dulce porque al verlo y olerlo te recordaba a tu abuela?. Antes de seguir mira el vídeo:

Como le pasa a “Ego”, el crítico culinario de “Ratatouille” que es “transportado” en un micro segundo a su infancia, la comida, los sabores y olores están  estrechamente ligados a los recuerdos, claro, “comer” es parte de tu experiencia de vida. Por eso es importante la calidad de esa experiencia. Cuando se es pequeño, esos recuerdos son  la base para la futura relación del niño/niña con los alimentos.

Haz éste ejercicio: revisa  tus registros, a programación que tienes al respecto del acto de comer y busca si tienes enganchado en la frente algún “pos-it” que diga cosas similares a:  “la comida no se tira”, “te lo has de acabar todo”, “hay muchos niños que no tienen que comer”, “esto lo he cocinado para ti, porque te quiero”… si has verificado que tienes un pos-it en la frente, significa que alguien o una tribu estuvo a tu lado mientras crecías. En Programación Neurolingüística, hay un enunciado que dice: “las personas hacen lo que pueden con los recursos que tienen en ese momento”, es decir, somos producto de nuestras experiencias las buenas y las que no lo son tanto. “No pasa nada” si identificas algo que no te gusta… es un gran “Primer paso”.

Conozco a una persona que no le gusta la plátano, solo con la mención de la palabra se estremece y al preguntarle ¿que pasa que no te gusta? responde que no le gusta, porque  cuando la come, recuerda (se traslada) el comedor de la escuela donde estaba semi-interno, donde siempre estaba sentado justo delante de un niño, que era “marrano comiendo”… Recuerdo que, de pequeña, jugando “libre” en el patio de mi abuela por las tardes, decía que de mayor sería “ladrona de panaderías”, era la hora en la que horneaban el “pan dulce”, jamás he vuelto a oler nada igual…( y me doy  cuenta que, incluso ahora mientras escribo, sonrío al pensarlo).

Por eso en los niños, y más aun cuando tienen algún tipo de dificultad para comer o con algún alimento específico, es importante recordar  que con la comida  se establece una relación, un vínculo emocional  que es mucho más amplio que el simple echo de nutrir el cuerpo. Abarca, como has podido ver, todo el sistema sensorial del ser humano:

  • Lo que ves: “la comida entra por los ojos” ¿Qué actitud tiene la persona que te da el alimento? ¿Cómo eran sus gestos hacia ti?
  • Lo que oyes: “Por lo menos tu tienes judías, hay niños que no tienen que comer” ¿Que escuchaste? ¿había ruido? ¿música?  ¿risas?
  • Lo que sientes: “Aunque te lo acabes estás castigada igualmente, no irás al cumpleaños….”  “Mejor no me lo como que me han dicho que  tengo barriga”

Recuerdos: ¿Comprender como funcionas?

Estas expresiones e infinitas más que has escuchado de niño/a (y que se siguen diciendo actualmente…) estas vivencias relacionadas con la comida  son como paquetes y ese “paquetito”, bonito, con un lacito,  lo guardas en  tu memoria a largo plazo.  ( estos son recuerdos) Tu memoria a largo plazo es como un gran almacén permanente e ilimitado, lleno de tus experiencias autobiográficas, dónde sólo tú tienes la “llave” para acceder a él cuando tu sistema sensorial se activa, por lo que  ves, hueles o sientes.

Para muchos pequeños/as la hora de comer es un momento estresante y de frustración al ver que no “consiguen acabar” lo que tienen  en el plato. Se pueden poner en práctica estrategias para que los pequeños consigan y mantengan una buena relación con la comida. Recuerdo una frase  de Erick Fromm que siempre me ha emocionado y hecho pensar: “de pequeño que te dieron a tomar, leche con miel o leche con hiel”  esta frase para mí resume la relación emocional “alimento-ser humano”.

Iré escribiendo posts relacionados con esta temática, ( la memoria, los recuerdos)  de momento, te dejo esta plantilla para que la hagas con tu hijo/a. Ya ves, es muy sencilla, lo importante es cómo la  apliques: Busca un momento tranquilo  en la que tú puedas estar por tu hijo/a e introduce la conversación como quieras, eso sí, tiene que ser una conversación relajada.

plantilla alimentos que me encantan

  1. En la columna de “Me encantan” el niño puede escribir, dibujar o puede decírtelo a ti y tú, escribir, graficar o dibujar ¡todos los alimentos que le encantan!, con los que es feliz.  Un dato: “déjalo fluir, déjalo salir”  sé lo menos directiva en éste punto…
  2. En la columna de “Me pueden llegar a encantar” (ésta es la columna peliaguda): escribid, dibujad los alimentos que él/ella no come y que, con un poco de esfuerzo y “muchas ganas”, le pueden llegar a gustar a lo largo del tiempo… Es como si mentalmente tendieras un “puente al futuro” relacionado con esa conducta. Puedes preguntar cosas: ¿Cómo estarías si te gustaran las judías? ¿Cómo de bueno sería para ti si te gustaran las judías? ¿Qué ganarías?

Este ejercicio le ayuda a tomar conciencia y sobre todo a ordenar lo que siente con respecto a ciertos alimentos o situaciones a la hora de comer. Ya sabes que, cuando se es pequeño, las “marabuntas”  emocionales  ocurren muy a menudo y, a veces, solo hace falta poner un “yogur” delante para que se desaten…

Quiero compartir contigo la primera vez que mi hijo con 1 año comió “arepas”, algo muy venezolano, de la mano de mi querida tía “kokita”. Se lo preguntaré, pero probablemente lo hizo igual conmigo…

Recuerdos, Diona gonzalez, lifestyle, vida en familia, psicologia infantil

Así que, espero que la leche que tomaste de pequeño/a “llevase miel”

 

 

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